| El radicalismo dogmático de la falsa izquierda europea: Otra amenaza a la libertad en Latinoamérica |
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| Escrito por Gregorio Cristóbal Carle |
| Martes 03 de Agosto de 2010 15:57 |
La libertad individual de las personas, la democracia, y el estado de derecho constituyen los pilares fundamentales sobre los que se ha construido el camino hacia progreso real y el bienestar de la humanidad, una identidad cuyos orígenes occidentales tienen en Latinoamérica una parte primordial de su expresión más enriquecedora.
Efectivamente, Occidente y lo valores liberales son la referencia natural para comprender el devenir iberoamericano, tantas veces teñido por crisis, convulsiones económicas y conflictos internos surgidos de imposiciones autoritarias de uno y otro signo. Por suerte la historia es muy sabia para quién quiere aprender de ella. El estrepitoso fracaso sufrido por las utopías de corte marxista en Europa puede, y debe servir hoy, para desmontar las doctrinas retropopulistas que amenazan insistentemente con acabar con el sistema de libertades en el continente latinoamericano. En este sentido, el pseudo-caudillaje enarbolado por el venezolano Hugo Chávez y dirigido por su padre espiritual, Fidel Castro, ha encontrado un puñado de fieles, y nada desinteresados seguidores, en los mandatarios de Bolivia, Nicaragua y Ecuador, impasibles al desaliento en su lucha por transformar (léase “eliminar”) el sistema de valores universales vigentes en cualquier sociedad moderna. Se trata, en realidad, de la vuelta a los postulados de la izquierda más rancia y calamitosa, la que siempre ha terminado por empobrecer a los pueblos, reduciendo el concepto de la dignidad humana a su mínima expresión. Así es, los acontecimientos vividos recientemente demuestran que “El Socialismo del Siglo XXI” no es un mero eslogan. A día de hoy constituye un factor de amenaza al que hay que hacer frente si lo que se pretende es apostar por salvar la verdadera identidad del continente latinoamericano, que no es otra que la de la tradición liberal y los valores occidentales. ¿Por qué se dice que dicho pensamiento representa una amenaza real para la libertad? Parece evidente que se trata de un ideario poco definido, populista y de izquierda radical, que dice lo que el pueblo quiere oír, e identifica a un supuesto enemigo exterior, el neoliberalismo capitalista, como el chivo expiatorio de todos sus fracasos. Porque está representado por regímenes políticos racistas de inspiración marxista-leninista que desprecian soberanamente el orden legal establecido y pretende subvertir las instituciones democráticas, perpetuándose en el poder….. y porque, en definitiva, busca denodadamente extender sus peligrosos tentáculos por todo el orbe iberoamericano. De vuelta en Europa la nada sorpresiva caída del muro de Berlín y el desmembramiento definitivo del régimen soviético constituyeron el punto de inflexión para constatar la muerte política del marxismo. Una idea revolucionaria avocada al fracaso desde los albores de su nacimiento, que solo ha producido muerte, dolor y retraso económico en los ciudadanos y naciones que sufrieron de sus métodos y teorías durante tantos años. Ahora, esa izquierda occidental acomodada, alejada del poder absoluto y huérfana de los principios que sustentaron tan brutal idea, ha encontrado la alternativa a sus frustraciones impulsando, sin ambages, el espejismo de la nueva revolución antiliberal latinoamericana. Así, la nueva burguesía europea de izquierdas, antisistema y antiglobalización, no solo no se averguenza de disfrutar del estado de bienestar nacido del sistema capitalista que tanto detesta, sino que además tiene la osadía de fortificar, con su apoyo, la barbarie autoritaria, racista populista y demagógica que está avocando a Latinoamérica hacia una crisis de impredecibles consecuencias en los órdenes social, económico y político. En este sentido, desde el cinismo más desmedido, la comodidad que reporta la distancia geográfica y la supuesta excusa de luchar contra la pobreza y la tiranía, partidos políticos, organizaciones no gubernamentales, e incluso algunos gobiernos europeos se han postulado como fieles defensores y exégetas de la causa revolucionaria y antiliberal que planea destruir los avances alcanzados en Iberoamérica a lo largo de muchos años Desde esa óptica es del todo incomprensible que las máximas autoridades españolas hayan optado por una política exterior que desatiende sistemáticamente las demandas de la oposición cubana, que no denuncia ni condena en los foros internacionales los flagrantes ataques a la libertad sufridos por los ciudadanos e instituciones venezolanas, o que presta un apoyo económico incondicional a los sátrapas bolivarianos, a pesar de que éstos perjudiquen, por sistema, los intereses económicos nacionales canalizados a través de la inversión directa en dichos países (sirva como ejemplo el caso Repsol YPF en Bolivia) Parece evidente que, con el desinteresado apoyo de la izquierda dogmática y burguesa europea, Latinoamérica se vuelve a alejar del concepto de sociedad abierta y próspera que representa el mundo libre. Más pronto o más tarde, esa “izquierda rica, progre, huérfana de ideas y carente de rumbo alguno” tendrá que dar una respuesta racional y convincente a la postura iberoamericana Si no se presta a ello , que duda cabe, lo acabará haciendo la historia…
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La libertad individual de las personas, la democracia, y el estado de derecho constituyen los pilares fundamentales sobre los que se ha construido el camino hacia progreso real y el bienestar de la humanidad, una identidad 




