| Relaciones con Estados Unidos |
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| Escrito por Jaime Aparicio Otero |
| Martes 22 de Junio de 2010 13:36 |
El Secretario Adjunto para el Hemisferio Occidental del Departamento de Estado, Arturo Valenzuela, describió su reciente visita a La Paz como “positiva”. Similares declaraciones realizó el año pasado su predecesor, Tom Shannon, luego de reunirse con Morales en Bolivia.
Sin embargo esta vez, inmediatamente después de la visita de Valenzuela, el Presidente Morales, en un tono menos optimista que el del representante norteamericano, descargo su artillería contra Presidente Obama y amenazó con expulsar a Usaid de Bolivia, ¨sin que le tiemble la mano¨. No es la primera vez que las autoridades bolivianas piensan que Obama se dedica a tiempo completo a conspirar contra Bolivia. En todo caso, hay temas que seguramente preocupan a la administración demócrata: la proliferación del narcotráfico y la presencia de mafias organizadas en Bolivia; la creciente participación de comunidades rurales en el lucrativo negocio de la droga; la enigmática presencia de Irán y el deterioro de las reglas de juego de la democracia y del libre mercado. Bolivia nunca se quedó corta de tensiones políticas y sociales, pero en las últimas décadas éstas se canalizaron a través de los canales democráticos. Hoy día, las tendencias totalitarias predominan y la manipulación del poder judicial para eliminar a la oposición política precipita al país en un peligroso proceso de desinstitucionalización, afectando el estado de derecho. Al inicio del gobierno de Obama, el Departamento de Estado contaba con Brasil para moderar el comportamiento del populismo boliviano y alejar a Morales de la tutoría de Chávez. Lamentablemente esa estrategia falló debido a la falta de visión del presidente Lula de llevar adelante un liderazgo regional honesto y responsable en la región, similar al que ejerce en su país en estos años. Por su parte, las autoridades bolivianas no tienen ningún interés en mejorar sus relaciones con los Estados Unidos. La razón es simple y obvia: a Morales, sus asesores internacionales, le dijeron que no tiene nada que ganar y mucho que perder si normaliza las relaciones bilaterales con el Norte. El propio Presidente dijo recientemente en Europa que en Bolivia hay estabilidad porque no hay Embajador Americano. Durante una de las visitas del Vicepresidente boliviano a Washington, éste anunció al personal de la misión diplomática, que no estaba en el interés de Gobierno aceptar las condiciones que EEUU acompaña al Atpdea (Aranceles libres para productos de los países Andinos en apoyo a su lucha contra la producción y el tráfico de droga, o al programa de la cuenta del Milenio (alrededor de 600 millones de dólares de cooperación), o la cooperación de Usaid, pues esas condicionalidades, transparencia, democracia, libre mercado, eran contrarias al proceso de cambio de sistema y de acumulación de poder que ellos buscaban a partir del cambio de la Constitución. En esas condiciones, no es difícil darse cuenta que a un gobierno con un estado de ánimo “revolucionario” que va más allá de la democracia y del capitalismo y que busca la “descolonización del Estado” (por supuesto de los Estados Unidos) y la construcción de un paraíso socialista-indígena-marxista, no le quita el sueño mejorar sus relaciones con Estados Unidos. |




El Secretario Adjunto para el Hemisferio Occidental del Departamento de Estado, Arturo Valenzuela, describió su reciente visita a La Paz como “positiva”. Similares declaraciones realizó el año pasado su predecesor, Tom Shannon, luego de reunirse con Morales en Bolivia.





