| La deuda interna |
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| Escrito por Roberto Laserna |
| Martes 08 de Junio de 2010 13:12 |
En los últimos tiempos algunos economistas han destacado el crecimiento de la deuda pública interna. Preocupados por los aspectos financieros del tema, pocos parecen haber reparado en la profunda y positiva significación que tiene este hecho.
La deuda externa es hoy menos del 40% de la deuda pública total. La mayor parte del endeudamiento del Estado es con acreedores internos. El más importante de todos lo constituyen los propios ciudadanos bolivianos, a quienes el Estado debe casi dos mil millones de dólares. Podría decirse que los propios bolivianos hemos reemplazado al Banco Mundial y al Fondo Monetario Internacional como acreedores del Estado. Esto significa también que los intereses que paga el Estado por esa parte de la deuda ya no van a las organizaciones financieras internacionales, sino que benefician directamente a las familias bolivianas. Este es, sin duda, un gran avance en el fortalecimiento de la soberanía nacional. Podemos afirmar que la dependencia económica de Bolivia se ha reducido. ¿Qué es lo que nos permitió tener esa capacidad? ¿Qué hicimos para lograrla? Hace menos de 20 años la deuda externa era uno de los temas centrales de la economía. Ningún gobierno podía ignorar las exigencias de nuestros acreedores. Si no las cumplíamos nos veíamos obligados a sacrificar las inversiones públicas, porque para realizarlas necesitábamos nuevos créditos que, por supuesto, no llegaban si no cumplíamos las obligaciones ya contraídas. Hoy las condiciones son muy diferentes. Si observamos la composición de la deuda pública, que hoy llega casi a los 7 mil millones de dólares, observaremos que la deuda a todos los acreedores internacionales juntos es el 37 por ciento del total. El resto lo debe el Estado a acreedores nacionales. Al Banco Central poco más de Mil Doscientos millones, y a las Administradoras de Fondos de Pensiones una cifra cercana a los Mil Ochocientos millones de dólares. El resto está formado por diversas entidades del sector público no financiero. La deuda al Banco Central puede explicarse por la bonanza. En enero de 2006 la deuda al Banco Central no llegaba a los 200 millones de dólares. El Estado se prestó dinero del Banco Central a medida que en dicha entidad se acumulaban reservas. Y como la bonanza es resultado del aumento de los precios en los mercados internacionales, no tiene mucho que ver con lo que hicimos los bolivianos. Nos beneficiamos del alza de precios del gas y los minerales, como nos perjudicaremos cuando caigan. Podemos prepararnos para esas oscilaciones, pero no podemos provocarlas ni evitarlas. Sí hay algo que hicimos los bolivianos y que nos permitió ahorrar lo suficiente como para desplazar a los organismos financieros internacionales y convertirnos en acreedores del Estado: creamos los Fondos de Pensiones de capitalización individual. Porque esos Mil Ochocientos millones de dólares que el Estado debe a las AFP, en realidad los debe a los afiliados a las AFP, es decir, debe a los fondos, no a las empresas. Y los intereses que paga por esa deuda tampoco van a las empresas que los administran, sino a las cuentas individuales de todos y cada uno de los bolivianos que están afiliados a las AFP. En vez de ir a las cuentas de los organismos financieros internacionales, esos intereses se suman a las cuentas de los afiliados, de manera que las nuevas jubilaciones no solamente se financian con los aportes que hace cada uno durante su vida laboral, sino también con las ganancias e intereses logrados por los fondos. Las jubilaciones que se tramiten este año provendrán ya, por partes iguales, de los aportes y de las ganancias acumuladas. Los futuros jubilados tendrán pensiones más altas y ellas estarán financiadas, en su mayor parte, con las ganancias obtenidas por sus aportes. Lo que el Estado hace con los recursos que se presta es materia de otro artículo. Por ahora queremos resaltar que los fondos de pensiones nos han permitido descubrir que hay capacidad de ahorro en el país y que no estamos condenados a endeudarnos del exterior. Gracias al sistema de pensiones de capitalización individual los bolivianos somos dueños ahora de una masa de capital que ya se acerca a los Cinco Mil millones de dólares. Y no solamente desplazamos al Banco Mundial, al FMI, al BID y a los bancos internacionales como financiadores del Estado, sino que hemos puesto esos recursos a disposición de las empresas y de los inversionistas. Los intereses que ellos pagan y las ganancias que comparten mejoran las rentas de jubilación y benefician directamente a las familias. ¿No deberíamos fortalecer un sistema que nos hace menos dependientes y que distribuye sus ganancias entre todos los afiliados? www.columnistas.net |




En los últimos tiempos algunos economistas han destacado el crecimiento de la deuda pública interna. Preocupados por los aspectos financieros del tema, pocos parecen haber reparado en la profunda y positiva significación que tiene este hecho.





